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En 1819, con la misión de descubrir el Paso del Noroeste que conectaría el Atlántico y el Pacífico a través del Océano Glacial Ártico, una expedición comandada por William E. Parry se vio obligada a detenerse durante varios meses, ante la proximidad del invierno. El lugar elegido para invernar se encontraba en algún punto cercano a los 75° de latitud Norte.

Imagina eso. 1819. Dos barcos. Temperaturas de hasta -45° C. La noche polar. El desierto blanco.

Dos barcos en el océano congelado
La noche polar. Ilustración de W. Westall, basada en un dibujo del teniente F. W. Beechey. 1821.

Mientras esperaba como Bandini la llegada de la primavera, ¿en qué se ocuparía la tripulación para mantener su salud física y mental? Es claro que el combate contra el escorbuto, alguna amputación de dedos a causa del frío (por salvar, además, un instrumento de navegación), las eventuales apariciones de osos polares, un encuentro con respetabilísimos inuit y las observaciones meteorológicas y astronómicas de rigor no suenan, precisamente, a tedio. Nada de lo cual implica, desde luego, que no estuviera en riesgo la salud mental de aquellos marineros, astronautas de su siglo.

Conscientes del problema, Parry y sus oficiales –en especial Frederick W. Beechey, geógrafo, naturalista y buen dibujante, y Edward Sabine, astrónomo, geofísico y botánico– idearon un plan de resistencia que consistía en pasar los meses de invierno ocupados en el montaje de obras de teatro y la edición de un periódico semanal.

Semejante plan podría ser síntoma de que quizá el Ártico o el brandy habían aflojado ya, para ese momento, algunas tuercas entre los oficiales. Pero, increíblemente (o al menos eso nos parece hoy), la idea prosperó y The North Georgia Gazette, and Winter Chronicle]1 –como bautizaron al ligeramente desquiciado proyecto editorial– se publicó así para 87 marineros, semanal y puntualmente, del 1 de noviembre de 1819 al 20 de marzo de 1820, a lo largo de 21 números ininterrumpidos. En pleno círculo polar ártico.

Retratos de Parry, Beechey y Sabine
Parry, Beechey y Sabine, perpetradores del North Georgia Gazette, and Winter Chronicle*, el primer semanario del Ártico.

¿Sólo un poco aquí?

Hay un punto en compartir la historia anterior: quisiera rescatar algo de la actitud ante el invierno de esos exploradores y fundar, en este eremita rincón de internet, una gaceta solitaria. Un cuaderno. Un dibujo que parezca un mapa. Este sitio es su repositorio.

Hay en internet mucho espacio para la vanidad. También, para el ruido y la ansiedad. Desearía que éste no fuese uno de ellos. Sí, en cambio, un lugar para compartir y, ojalá, conversar, mientras duramos y vivimos. No es demasiado, creo. Después de todo –lo dijo Nezahualcóyotl2 y lo comprueba cualquiera mientras envejece–, esto dura nomás un rato.

Yo Nezahualcóyotl lo pregunto:
¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra?
No para siempre en la tierra:
solo un poco aquí.

Aunque sea de jade se quiebra,
aunque sea de oro se rompe,
aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.
No para siempre en la tierra:
solo un poco aquí.

Por cierto, además del título, el dibujo bandera en la página de inicio ―hecho por la mano amada de mi compañera, Gabriela Soriano― es también un homenaje al poeta, ingeniero y señor de Texcoco.

Si has leído hasta aquí, sabrás ya que no tengo muy clara la hoja de ruta ni qué resultará. Pero en medio de esa oscuridad, sigo de cerca algunas pistas. Adivino en ellas auroras boreales, encuentros terribles con animales salvajes y una lucha incesante contra el escorbuto.


Alberto Chanona
alberto[arroba]solounpocoaqui.com




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  1. Si te interesa, puedes encontrar la historia completa de la expedición y todos los números del Winter Chronicle aquí.

  2. Lee el poema en náhuatl: clic.





No hay cosas sin interés. Sólo gente sin ganas de interesarse. ―G. K. Chesterton.